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La
religiosidad popular expresa la profunda
vivencia del mensaje evangélico que
se ha metido en la ingenua cultura del
pueblo. Esta piedad tradicional es el
espacio privilegiado para el encuentro de
los hombres con Cristo vivo, pues en esa
religiosidad hallamos indiscutibles y
pareciables valores humanos y cristianos.
Expresiones significativas en las que se
manifiestan convicciones profundas y
creencias mantenidas a lo largo de los
siglos.
Apoyados
en esa fe y en esos valores religiosos,
celebramos el Congreso Internacional de
Hermandades y Religiosidad Popular. No
podía faltar la presencia del
misterio y de la devoción a la
Santísima Virgen María. Por
otra parte, el Congreso se inscribe dentro
de la preparación para el Jubileo
del Año Santo. Y María, como
nos dice Juan Pablo II, siempre precede
como verdadera estrella de la
mañana, pues igual que la aurora
anuncia la salida del sol, así
María desde su concepción
inmaculada ha precedido y anunciado la
venida de Jesucristo.
María
santísima es en verdad Estrella y
guía que anuncia y señala el
camino que es Cristo. Estrella y Madre que
nos hace hermanos de su Hijo. Estrella y
ejemplo que nos seduce y lleva a la
imitación de sus virtudes. Estrella
y devoción sincera a la Madre de
Dios. estrella que hace confiar siempre en
la misericordia del
Señor.
María
Santísima, nombre pronunciado con
tanto amor y reverencia en tantos y tantos
títulos distintos, pero siempre, e
inequívocamente, honrando a la
Madre de dios. "Sea ella la estrella de la
evangelización siempre renovada que
la Iglesia, dócil al mandato del
Señor, debe promover y realizar,
sobre todo en estos tiempos
difíciles y llenos de esperanza".
María es la Estrella, la Estrella
del Tercer Milenio, como repetidamente ha
invocado a María Juan Pablo II.
Mi
bendición y enhorabuena a Triana y
a Sevilla, a la Hermandad de Nuestro Padre
Jesús de las Penas y a María
Santísima de la Estrella. Que ella
os guíe con su protección
maternal todos los días del nuevo
tiempo que comenzamos.
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