Procesión del 15 de agosto de 1931 de la Virgen de los Reyes encaminándose a la plaza que actualmente lleva su mismo título. Puede observarse el gran fervor y devoción que los sevillanos sentían por la que, quince años después, sería proclamada Patrona de la ciudad. También, puede contemplarse cómo el exorno floral con el que se exornaba el paso dista mucho de la estética actual.

El paso de la Virgen de los Reyes se encuentra delante de la fachada principal del Ayuntamiento el 23 de noviembre de 1948. En la imagen, se contempla el momento en el que se procede a rezar una oración en honor a la Virgen. A la izquierda, en el estrado, aparece sentada la figura del cardenal Segura, verdadero promotor de la concesión a la Virgen de los Reyes del título de Patrona de Sevilla y la archidiócesis.

Procesión del 15 de agosto de 1936 en la que se puede contemplar el paso de la Virgen flanqueado por soldados del Movimiento. Unos jóvenes ataviados a la usanza militar (a la derecha de la imagen) elevan el brazo en señal de saludo. Este año, se alargó el recorrido de la procesión para acudir al Ayuntamiento y presidir la reposición de la bandera nacional, la bicolor, en el balcón principal, con la presencia del generalísimo Franco.

Procesión del 15 de agosto de 1951. La Virgen de los Reyes avanza hacia el Ayuntamiento de la ciudad precedida por monaguillos que portan incensarios y cirios. Al fondo, puede observarse el edificio del Banco Español de Crédito engalanado con banderas nacionales.

La Virgen de los Reyes salió en procesión extraordinaria el 23 de noviembre de 1948, día que se conmemoraba el VII centenario de la Reconquista. Setecientos años antes, el rey Fernando III el Santo tomaba Sevilla. En la imagen, puede observarse a unos pajes vestidos con trajes típicos de la época de la Reconquista.

El 10 de mayo de 1958, el alcalde, el marqués de Contadero, impone a la Virgen de los Reyes la medalla de oro de la ciudad para honrarla por su constante protección en las distintas calamidades, guerras y en desagravio por el robo que cinco años antes había sufrido el tesoro de la Virgen. La condesa de Barcelona presenciaría el acto desde un balcón del edificio de la Telefónica.